n lugar como destino
       
       
        He sabido tu nombre verdadero:
        No te llamas destino, sino espacio.
        Un lugar. Señalado desde siempre.
        Y nacer y vivir es acercarse
        por sendas imprevistas a ese centro
        donde queda la vida prisionera.
        Poco importa el lugar en donde el cuerpo
        se desplaza viviendo y se acomoda.
        El verdadero espacio es otro espacio.
        No he llegado hasta allí sino cayendo,
        de visión en visión, de sombra en sombra,
        por laderas desnudas hasta el sitio
        donde la luz se fija y se congela
        -una implacable luz, una luz buitre,
        rasga en mi corrupción y me descubre-,
        donde el tiempo, estancado, se acarroña
        sin mutación, y el círculo que, al paso,
        se desplaza, ha quedado tan inmóvil
        como el pie que no puede desbordarse.
        Tu nombre verdadero es el desierto. 

       
       

 
 
 
 
Poemas no incluidos en libro