Esta apagada música de flauta
que se adelgaza, asciende y se demora
y recita poemas sin palabras
que se siente romper cuando solloza,
esta apagada música es la nuestra,
melodía del alma que se empoza
y se ahoga de amor y luego emerge
en vuelo de paloma sin paloma.
Escúchala, mi amor, y reconoce
lo que dice el amor cuando ya sobran
las palabras, que ya no son palabras
sino la esencia ausente de su aroma.
Seguiremos oyéndola por siempre
en el ansiado edén, bajo la sombra
de los dorados árboles del gozo,
cuando llegue volando de hoja en hoja.