"Tenga
paz mi ceniza presumida",
que
presunción ha sido pretenderte,
soñar
que mis turbiones se unirían
con
las aguas mas puras de otra fuente.
Nacido
para Tántalo sediento
-ponderando
la sed una y dos veces-
he
de permanecer junto a tu orilla
bebiéndome
la sed que crece y crece.
Nunca
entraré en tus ondas, donde quise
sobrevivir
ahogado para siempre:
la
corriente de amor que a ti me lleva
no
ha merecido entrar en tu corriente,
y
enloquecida de impotencia, gira,
y
más y más, girando, se enloquece.
Tenga
paz mi corriente presumida,
mi
corriente de amor que osadamente
quiso
hacer una sola con la tuya
hasta
dar en la mar que llaman muerte.