Esta
amarga ciudad que me rechaza,
donde
ser extranjero es ser dos veces
candidato
al olvido, donde hilvanar los pasos en la noche
—para
sentirte libre, respirando—
es
caer en sospecha de asaltante,
me
va empujando a la locura huraña
que
se encierra en la sombra, entre sombrías
imágenes
de horror inaplazable:
las
manos pordioseras y sin hábito
entrelazando
olvidos, o estrujando
las
formas de la ausencia;
el
caos de la memoria sin bisagra
girando
en torno a nada, hacia el vacío
donde
se arrojan, muertos, los deseos,
porque
todo fue inútil musaraña,
tiempo
de nadie trascurrido en vano.
Luego
la sombra de la mente, el vértigo,
la
caída en picado y el regreso
a
la infancia con baba; ya conozco
los
síntomas pueriles:
la sequía
y el
páramo febril del pensamiento
que
se agarra a conceptos destrabados
que
han perdido su rostro, cual monedas
de
imposibles y absurdos intercambios;
el
torpe balbuceo; los jirones
de
una vida que a nadie ya le importa
Y
todavía el cuerpo, más extraño,
más
enemigo aún, como una celda
de
tortura y espanto, más presente
que
nunca, confirmando el señorío
sobre
un alma que nunca ha estado a gusto
de
abrazarse y vivir sobre una espada,
ahora
mucho más desenfrenado,
acumulando
ruinas viscerales,
deshaciéndose
a chorros, inconsciente
de
ser su propia destrucción, escombro
indigno
de posar para cadáver.
Sólo
un consuelo vil, cuando ni pena
ni
gloria me conmuevan, y el oficio
de
sentir se reduzca a los temblores
de
un perro abandonado, dilatada
pupila
que ha olvidado la manera
de
preguntar por qué, a quién, por nada.
De
vez en cuando, una memoria aislada,
el
vislumbre fugaz de quien yo he sido,
tan
amarilla o sepia que pudiera
ser
la imagen de un muerto de hace siglos
convocado,
un instante, a la presencia
de
una lágrima sucia que se ignora.
Podría
regresar. Pero ya es tarde.
Ni
de allí ni de aquí. Tiempo perdido.
Vida
en barrena. Soledad y herrumbre.
Cada
vez más distante de ninguna
parte.
Solo y perdido sin retorno
en
la amarga ciudad que me rechaza,
donde
ser extranjero es ser dos veces candidato al olvido.