Volverá.
Cuando regrese
sacará
de algún bolsillo
su
riqueza acumulada:
un
puñado de caminos.
Un
polvo leve. Recuerdos
que
ya parecen olvidos.
Ecos
de gastados pasos
que
fueron a ningún sitio.
Supervivencia
ganada
con
todo lo que ha perdido.
Viejo
ya y equivocado,
pedirá
perdón al niño
que,
al verlo partir un día,
quiso
ser lo que no ha sido.