Estoy
ciego de música, de estrellas,
de
música de estrellas que destrozo
con
locura que es luz y es alborozo
porque
pasaste Tú, porque dejaste huellas
del
paso de tu amor con que me sellas,
conque
me incendias la visión del gozo,
con
que me cavas en el alma un pozo
de
paz y gracia para ahogarme en ellas.
Y aquí
quedo besándote la ausencia,
soñando
tu presencia en el sendero,
quemado
del deseo hecho pavesas,
vencido
de correr tras tu evidencia,
ahogado
ya de sed porque no muero...
(¡loco,
otra vez, de amor, porque regresas!)