rrepentimiento imposible
         
         
         
                                   

         

        Absuélveme otra vez de haber nacido.
        Yo no tuve la culpa; no se cuándo
        comencé a caminar y, caminando,
        me hallé en el centro de un dolor perdido.

        Ya no pude volver: fui sorprendido
        por la alta noche y, al azar vagando,
        el ansia de vivir fui derramando
        haciéndome un arroyo arrepentido.

        Mi vida fue una sombra. Estaba inerme
        contra el ansia de ser que me atormenta
        porque me es imposible defenderme.

        Quisiera regresar. ¡Y quién lo intenta!
        Sólo pido perdón. Puedes creerme
        que comencé a vivir sin darme cuenta.

 


 
 
Senda del hombre