su lentitud herida, como un ala, lentamente abatida, que cayera dentro del corazón y humedeciera de sangre nuestra sangre. Se me exhala
poco a poco la vida porque siento que la lluvia me va borrando el nombre y la humedad ablanda mi cimiento.
Cuando el agua suavísima me escombre, flotará, diluida por el viento, esta hermosa locura de ser hombre.