a nieve es verdadera
         
         

         
            La nieve es verdadera. Mansamente
            se aquieta su blancura y se reposa.
            Yo también soy verdad, y se me posa
            un ansía de azucenas en la frente.

            El aire es tanta luz, tan transparente,
            que siento la unidad de cada cosa:
            palabras de una voz maravillosa
            que a todas las dijera juntamente.

            Todo es verdad debajo de la nieve,
            comunión de quietud y de presencia,
            oración hecha a tacto sin antojos;

            lo mismo que si Dios con soplo leve
            me atizara la luz de la evidencia
            o estuviera besándome los ojos.


 


 
 
Senda del hombre