oneto sin esperanza
     
     
              Te escribo sin aliento. Estoy sentado
              en el borde del mundo con las piernas
              colgando en el abismo como eternas
              agujas de un reloj que se ha parado.

              Detrás me queda el tiempo destrozado.
              Y estoy clamando a Dios: "Tú que gobiernas
              mi roto corazón, ¿por qué me infiernas
              a tener vida y corazón frenados?

              Cuando todo es así como una espera
              donde ya es imposible esperar nada
              porque todo está muerto y detenido,

              y, mirando hacia atrás, se ve la hoguera
              de nuestra vida inútil y apagada,
              todo es tan triste como haber nacido.
       
       
       


 
Senda del hombre