omenaje a Antonio Machado
     
             
            "Tú me acompañas en la senda fría".
            Va cayendo la tarde. Lentamente
            por empinadas calles descendemos
            hacia el río sin voz o hacia la muerte.
            Tú vienes junto a mi. Siento tu sombra,
            siento tu mano de hombre por mi frente.
            Siento todo callar. Sin asustarnos
            el tiempo nos desgasta. Un árbol vierte
            por los caminos de la tarde -no hay caminos-
            las hojas de un otoño. Otoño es siempre.

            (Las esperanzas caen. Se van haciendo
            recuerdo y pesadumbre). Tú que vienes
            de desandar el paso equivocado,
            di si duele vivir, si te arrepientes
            de haber nacido. Pero nada es vano.

            Hilos del bastidor en que se teje
            la armonía del mundo, estamos solos;
            pero la luz ya tiene nombre, viene
            para llenar el grito y la esperanza.
            Se llama Dios. El corazón lo siente.
            Por eso me acompañas en la senda,
            como ríos al mar, hacia la muerte.
            Tú temiendo dudar, tal vez temiendo
            creer. Yo con mi fe. Vamos. El viene.
             

                    (Homenaje a Antonio Machado)
             
             


 
 
 
Traigo esa tristeza