he de estar algún día entre los hombres
     
     

      

           
            Y he de estar algún día entre los hombres
            tan tristemente  solo que ya nadie
            podrá ayudarme a recordar mi nombre.
            Y estaré en el desierto como un árbol
            de raquítica sombra. Cuando pase
            la torpe caravana, indiferente,
            casi alegre por fin, ningún viajero
            se gastará los ojos en mirarme.

            Y moriré esperando que, a lo menos,
            ciñan mi soledad abandonada
            con el ronzal de un animal cansado.
              
              


 
 
 
Traigo esa tristeza